jueves, 12 de septiembre de 2019

Independencia

A vísperas de dar el 209 grito por la Independencia de México, uno puede aprovechar la oportunidad para analizar el significado y la extensión de esa palabra en nuestra propia vida. "Independencia", ¿qué significa la palabra independencia para ti? ¿Será sinónimo de libertad o es simplemente dejar de depender y compartir las necesidades de un hogar? ¿Se puede luchar por ser independiente pero seguir viviendo en amistad y en el mismo lugar? ¿en qué momento uno se puede declarar independiente?
Uno puede pensar que ser una persona independiente es hacer lo que nos de la gana hacer y dejar de esperar que alguien superior nos de permiso o los recursos para hacer algo, nuestra libertad se ve limitada no por nuestros deseos, pero por los deseos de otra persona.
Pero ser independiente tal vez sea buscar convivir de una manera equitativa con aquellos que nos dieron cobijo en nuestra juventud. Es también adquirir responsabilidades que antes no teníamos: obtener un trabajo, aportar al gasto familiar, responsabilizarte no solo por tus horarios y traslados sino de todos los miembros de la familia, etc.
Tenemos una idea romántica sobre lo que es adquirir la independencia. nos imaginamos en una lucha de poderes en la que, tras golpes, rasguños y pérdidas, alguien tendrá que salir victorioso y otro se tendrá que lamer las heridas. Pero también puede ser algo tranquilo, un diálogo de acuerdos y compromisos hasta lograr un mismo nivel comunicativo. Claro, es un enorme reto. Algo difícil de lograr. Por algo casi todos los países celebran su "lucha" por la independencia.
Pero el lograr declararse un ser independiente vale la pena. Es el derecho de todo individuo probarse ante el mundo. Descubrir si tienes lo suficiente para sobrevivir ante las hostilidades de una civilización siempre cambiante y ver si tu mismo puedes ser partícipe positivo de esos cambios.
Pero la independencia requiere paciencia, recuerda a Ikaro quien voló demasiado alto y encontró su muerte desplomándose en el mar por no escuchar los consejos de su padre. No nos soltemos y descartemos las enseñanzas de otros que nos llevaron de la mano en la juventud. Aprendamos todo lo posible y en el momento preciso, necesario, lancémonos al mundo agradeciendo a otros.
Recuerda que solo cuando el respeto a los ideales, valores y derechos de otros sea mutuo y sin intereses egoístas en verdad podremos llamarnos independientes.

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