Antología de cuentos. Escritura creativa. Secundaria

lunes, 1 de enero de 2018

Caída libre

Por: Aleida Villa

Te has metido en un enorme problema, gigantesco, increíblemente inmenso y no hay manera de salirte. Lo peor es que no tuviste opción, simplemente apareció el problema como un precipicio frente a ti y valiente o ingenuamente te lanzaste, y ahora has empezado a caer veloz y furiosamente hasta lo más recóndito del abismo.
No estás solo, bajando contigo viene tu familia, amigos y demás personas que te encontrarás flotando erráticamente en tu entorno.
Algunos bajan con un estado de tranquilidad casi zen envidiable. Están seguros de que todo saldrá bien al final. Otros lanzan manotazos y gritos despavoridos intentando aferrarse a una inexistente pared o intentando atraer otros cuerpos aferrándose a ellos por la fuerza para evitar llegar al final de la caída con el resto de la humanidad.
Pero tú, tranquilo. No te preocupes, a pesar de que no hay salida, tienes la oportunidad de aprender en los siguientes 347 días varias técnicas y estrategias que te ayudarán a flotar y aterrizar tan ligero como una pluma hasta arribar a salvo a la base.
Así es camarada, has caído voluntariamente en el 2018 y no hay otra cosa que hacer más que aceptar el reto para sobrevivir hasta el final.
Vayamos creando un plan que nos dé un poco más de seguridad en nuestra caída:

    Empecemos aligerando nuestra carga. Soltemos esas cosas que no necesitamos y que, como las cadenas que cargaba Jacob Marley (el antiguo socio de Scrooge), se nos fueron acumulando sin razón. déjalas ir, son riendas sueltas que solo sirven para que otras personas con menos que buenas intenciones tengan de donde sostenerse a nosotros y no nos ayudan en nada. Has una bola de estambre con todos los cabos sueltos y lánzala lo más lejos de ti para que caigas libremente y sin preocupaciones.

       Mejora tu técnica. Hay que caer con estilo. Sé el Felix Baumgartner de la localidad y aprende cómo moverte y cómo anticipar obstáculos. Si tu cuerpo y tu mente son los únicos recursos a tu alcance, aprende a sacarles la mayor ventaja.

      Crea alianzas. Recuerda, no vas solo. Toda la humanidad va contigo, y aunque te encontrarás algunas personas que querrán utilizarte como un paracaídas, la mayoría simplemente querrá compañía en ese largo viaje de más de 300 días. Hagan círculos y figuras geométricas divertidas. Enséñales a caer y aprende de ellos también.

       Por último, recuerda que no es tu primer precipicio, llevas ya más de 16 o 17 caídas, y aunque en todas ellas has sostenido la mano de tus padres y familia, ve soltándote un poco, gira, intenta realizar marometas por tu cuenta, aléjate de tus círculos un poco y métete en otros, puede que aprendas nuevas formas para navegar.
       Y bien compañero de caída, te dejo con las muy elocuentes palabras de la autora estadounidense Leena Ahmad Almashat: “Aquellos que no se lanzan, nunca volarán”.
Si ya nos lanzamos, no hay más que volar juntos.
¡Éxito!

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